EXPERIENCIAS EN CESÁREAS
EFECTUADAS BAJO AA
Bajo la supervisión de Shijun, Li Shutang y Li Ying, del Departamento de Anestesia, Ginecología y Obstetricia de Nanjing, se efectuaron 421 cesáreas baja AA.
Se prestó especial atención a los efectos sobre la respiración, la circulación, a la contracción uterina y al movimiento del feto.
La frecuencia de éxitos fue del 96, 4% y la de excelentes del 83%. Se escogieron dos grupos, uno de 326 y otro de 95 pacientes.
Para el grupo mayor, se escogieron los puntos 6BP, 39V y los cercanos a la incisión; para el otro grupo, se utilizaron los puntos 26VG, 24VC y los próximos a la incisión.
Durante el curso de las operaciones, la presión sanguínea, la frecuencia del pulso, el color de la piel y la contracción uterina, fueron normales. No hubo depresión respiratoria.
En 33 pacientes con hemorragia antepartum no ocurrió shock. En 30 pacientes con complicaciones cardio respiratorias, no se presentó depresión de esta función.
En ninguna paciente hubo cambios repentinos de los valores hemodinámicos.
Las operaciones se realizaron con éxito.
En el postpartum hubieron muy pocos cateterismos urinarios, la ambulación temprana facilitó el rápido restablecimiento de la función intestinal y de la ingesta de alimentos. Todo ello, aceleró la pronta recuperación de las pacientes.
De los 421 recién nacidos, con excepción de 10 nonatos vivos, 143 padecieron asfixia blanca o azul, 85 tuvieron complicaciones por asfixia intrauterina y 58, por cicatriz uterina, por adherencia del tejido pélvico o por tener la cabeza fetal excesivamente baja.
A pesar de estas complicaciones, los 411 bebés nacieron vivos y saludables.
La AA genera menos interferencia fisiológica en el cuerpo de la madre (lo mismo ocurre en el niño), conserva estable la respiración y la circulación, asegurando así un adecuado suministro de oxígeno y de sangre al feto.
Para aumentar la seguridad al feto, se debe emplear la dolantina solo en el período postpartum y empleando simultáneamente inhalaciones de oxígeno.
A pesar de que la AA es segura, efectiva, acompañada de un restablecimiento uniforme y una alta tasa de supervivencia de los recién nacidos por cesárea, se recomienda infiltración intradermal de pequeñas cantidades de anestesia local a lo largo de la línea de incisión, siendo además preferible, en aquellas pacientes en estado de agitación o en casos críticos de toxemia gravídica severa o amenaza de ruptura del útero, sobre todo cuando hay escacez de tiempo para la inducción, con el fin de disminuir la estimulación y facilitar una operación rápida.










