APLICACIÓN DE LA AA EN OPERACIONES DE QUEMADURAS GRAVES

APLICACIÓN DE LA AA EN OPERACIONES DE QUEMADURAS GRAVES
La Anestesia por acupuntura, AA, es siempre deseable en los casos de quemados graves, cuando la anestesia por drogas o por acupuntura ordinaria, no es aconsejable.
Se han estudiado, en el Departamento de Quemados de Shin Kwang, China, 12 casos, de los que 3 fueron por quemaduras graves por electricidad, con más de un 10% de quemaduras de tercer y cuarto grado; los otros 9 casos, fueron quemaduras por calor, con una zona total quemada de un 40 a un 96% y desde un 15 a un 90% de quemaduras de tercer grado, (el más grave tenía una zona total quemada de 96% y quemaduras de tercer grado en el 90%).
Todos estaban complicados con quemaduras del conducto respiratorio, de gravedad variada.
Las operaciones de escisión tangencial de la escara del tronco, o de las extremidades, el desbridamiento, el injerto de piel y la amputación, se efectuaron, en un período de 3 a 22 días, después de ocasionadas las heridas.
La anestesia consistió en acupuntura del cuero cabelludo, más estimulación sincrónica local como auxiliar. Al mismo tiempo, se empleó, en casos individuales, acupuntura ordinaria, acupuntura auricular o estimulación de los troncos nerviosos.
El estímulo eléctrico para los puntos de acupuntura, lo produjo un aparato de los comúnmente utilizados en electroacupuntura.
Las frecuencias empleadas oscilaron entre los 200 y los 1. 200 ciclos/minuto. La intensidad de estas pulsaciones se decidió por la adaptación a la tolerancia de los enfermos.
La medicación preoperatoria, generalmente incluyó, dolantina, fenergan, flufenacina y fentanil.
El tiempo operatorio usual fue de 1 a 2 horas, excepto en dos casos que fue de 3 horas.
Los enfermos pueden adoptar cualquier postura durante la operación, por ejemplo, la escisión tangencial de una escara se efectúa estando el enfermo en posición prona. Se emplea el torniquete en operaciones de las extremidades; la mayoría de enfermos lo toleran bien, siempre que no exceda de una hora, tras la cual comienzan a inquietarse.
Todas las operaciones fueron un éxito. La mayoría de los pacientes no se encuentran en ayunas antes de la operación. Durante éstas, se les administra pequeñas cantidades de líquidos por vía oral, y alimentos inmediatamente después de la operación. La infusión administrada durante la operación, es proporcional a la pérdida por hemorragia operatoria, al metabolismo y a la exudación de la herida.
En 2 de los 12 casos, que fueron los más graves, la mayor parte de la escara se extirpó sin daño, en varias sesiones, dentro de un lapsus de tiempo de entre 5 y 7 días después de causadas las heridas, bajo AA en el cuero cabelludo y se elimina la herida superficial.
El restablecimiento de estos dos enfermos, está, sin duda, relacionado con la aplicación de la AA en el cuero cabelludo.
En un total de 23 operaciones, efectuadas en los 12 casos, bajo AA en las condiciones citadas, en 13 se obtuvieron resultados excelentes, 4 fallaron, y en el resto, fueron buenos.
No hubo casos de muerte.
El tiempo de inducción de la AA no muestra influencia en el efecto AA (p 0. 05).
No se descubrió una relación entre la duración operatoria (un promedio de 3 minutos) y el efecto AA.
Este efecto AA en grado I y II es del 81. 58% y en grado III y IV del 18. 42%.
En el 3, 3% ocurrieron complicaciones.
ODONTALGIAS Y AA
Por la reducción del tiempo en la inducción, el efecto de la AA, no siempre varía.
En el caso de las odontalgias actualmente se investiga la posibilidad de encontrar un punto de acupuntura, que sea capaz de facilitar la AA, para la extracción de molares inferiores (habitualmente se utiliza el cuarto cuadrante auricular).
En cualquier caso, antes de que el efecto de la AA sea llevado a un nivel más alto, su empleo selectivo en inflamaciones agudas, en dientes impactados y en los no esenciales, se debe tratar con cuidado. A pesar de ello, la experiencia clínica de los autores muestran que el resultado obtenido en la resolución rápida de las odontalgias es de un 96%.
El aparato empleado fue el modelo CDMI-II, propio para anestesia.
Salvo en casos muy específicos, tales como dolores rebeldes o imposibilidad inmediata de acudir a un especialista, el Biomédico se abstendrá de efectuar un tratamiento sintomático, sin la advertencia previa, de que debe ir a un estomatólogo u odontólogo lo antes posible. Se hace preciso hacer ver al paciente, que el que ya no sienta dolor, no implica de ninguna manera que su diente o muela está curada.